La Región de Coquimbo enfrenta una severa sequía que ha persistido por una década, alcanzando un estado crítico que ha llevado a su declaración como zona de riesgo sanitario por primera vez. A principios de marzo, se evidenciaba la gravedad de la situación, con los embalses en niveles mínimos, como el embalse Cogotí, agotado completamente. Los informes del Centro de Estudio Avanzados de Zonas Áridas (Ceaza) señalan un deterioro progresivo, con niveles de agua embalsada cada vez más bajos en Elqui, Limarí y Choapa. Pronósticos desfavorables anticipan la llegada de La Niña, amenazando aún más las precipitaciones. La sequía prolongada ha agotado las reservas subterráneas y superficiales, exacerbando el conflicto entre el consumo agrícola y minero y las necesidades humanas. Las autoridades de Salud han declarado la región como zona de riesgo sanitario debido a la escasez de agua y las proyecciones meteorológicas desfavorables.
Esto puede acarrear en la población 1) Escasez de agua potable, la falta de acceso a agua limpia y segura aumenta el riesgo de enfermedades transmitidas por el agua, como la diarrea, el cólera y otras enfermedades gastrointestinales. 2) Saneamiento deficiente ya que la limpieza personal, el lavado de manos y la eliminación adecuada de desechos humanos pueden volverse difíciles. Esto puede resultar en un aumento de la contaminación ambiental y la propagación de enfermedades relacionadas con la higiene. 3) Impacto en la salud mental debido que se puede experimentar estrés, ansiedad y depresión debido a la incertidumbre sobre el acceso a recursos básicos como el agua y los alimentos.